Básicamente, la cosa es simple: la pieza clave es el "browser",
"navegador", "visualizador" o "cliente" o como quieras llamarle, HTML,
es decir, el programa que ahora mismo estás utilizando para ver esto.
Todas las codificaciones de efectos en el texto que forman el lenguaje
HTML no son más que instrucciones para el visualizador. Partiendo de
esto, se entiende el porqué no se ve lo mismo con todos los
visualizadores. Depende de cómo estén diseñados y para qué versión de
lenguaje estén diseñados.
Actualmente existen multitud de ellos, aunque los más conocidos son el Internet Explorer de Microsoft (en lo sucesivo IE), el Netscape Navigator de Netscape (en lo sucesivo Netscape), o el Mozilla Firefox (que en realidad es el nuevo Netscape), y sin olvidar el navegador Opera, que tiene fama de ser el que más respeta los estándares, cosa muy de agradecer en estos tiempos.
Todo lo que se dice en esta guía funciona correctamente con Netscape,
Opera o Firefox, casi todo con el IE. Algunas cosas puede que no se vean
bien dependiendo del navegador utilizado, sobre todo si son versiones
antiguas.
Si se está conectado a Internet, con un navegador, además de ver
documentos HTML se puede recibir y enviar correo electrónico, recibir y
enviar NEWS (noticias), visitar los servidores GOPHER (servidores de
ficheros ya desaparecidos), y acceder a servidores FTP (más servidores
de ficheros) tanto en entrada como en salida, todo ello con el mismo
programa. También, como no, se pueden imprimir los documentos
visualizados. Casi todos suelen ser "WYSWYG", es decir, que lo impreso
es exactamente como lo ves en pantalla...Siempre que tu impresora esté
de acuerdo, claro.
La idea es sencilla: sólo tienes que crear un documento con tu editor preferido (como documento
entenderemos el conjunto de ficheros, tanto de texto como de imágenes,
que forman las distintas páginas), guardarlo con la extensión .htm o .html,
abrirlo con tu navegador preferido, y ya tienes un hipertexto en
marcha. Las páginas o documentos creados pueden residir en el disco
duro de tu ordenador personal, en un disquete, en un CD-ROM, o estar a
varios miles de kilómetros en otro ordenador llamado servidor web o
servidor http, que es el protocolo utilizado. Si es así, entonces te
estarás moviendo por la WWW (World Wide Web) que es como se ha dado en
llamar a este tipo de servicios de Internet.
Así pues, en esencia, una página escrita en HTML no es más que texto
normal, escrito con cualquier editor, y al que, cuando se le quiere dar
algun aspecto especial, como por ejemplo el tamaño de la letra, habrá
que acompañar de ciertos códigos para indicar el efecto deseado. A estos
códigos se les llama elementos del lenguaje.
Pero no hay que olvidar que al fin y al cabo no hablamos más que de
texto. Simple y llano texto. Por lo tanto, para montajes sencillos, en
los que no se requiera ningún efecto especial, nos podemos olvidar hasta
del mismísimo HTML. El visualizador nos presentará perfectamente
cualquier página ".txt" generada por cualquier editor, y los links entre
documentos sólo requieren un simple y sencillo comando. Y aún así
podremos conseguir el tipo y tamaño de letra y colores de texto y fondo
que queramos, simplemente configurando el visualizador.
Como ya habrás deducido, lo primero es crear las páginas en tu máquina,
es decir, en local, y eso ya te permite navegar por tu documento,
simplemente abriendo las páginas creadas con tu navegador preferido. Si
lo que quieres es ponerlas en Internet (algunos a eso le llaman
"colgarlas" en Internet), lo siguiente es conseguir una cuenta y espacio
en disco en algun proveedor de servicios internet (ISP -Internet Service Provider-),
si no tienes tu propio servidor, claro. Una vez conseguido el espacio
en servidor, hay que enviar los ficheros que contienen tus páginas a ese
servidor. Para ello puedes utilizar la página que habitualmente
proporcionan los ISP para "subir" tus ficheros desde tu máquina, o bien
utilizar algun programa de FTP, configurándolo según las instrucciones
del ISP. Suele ser más sencillo utilizar las páginas proporcionadas por
los ISP.
Recuerda que dependiendo del sistema operativo que tenga el servidor,
los nombres de los ficheros deben atenerse a ciertas convenciones. Si el
servidor utiliza una plataforma UNIX o LINUX (la mayoría de ellos) los
nombres no pueden tener espacios en blanco, y además se tienen en cuenta
las mayúsculas. No es lo mismo Index.html que index.html. Otra cosa importante es que nunca
utilices palabras con acentos o caracteres especiales, como eñes,
cedillas, etc. para dar nombre a los ficheros. Si el servidor utiliza
sistemas Windows esto carece de importancia, pero hay que tener en
cuenta que tus páginas, antes de llegar al cliente, tendrán que pasar
por muchos nodos enrutadores que generalmente son máquinas UNIX. Otra
cosa que hay que tener en cuenta, es el nombre por defecto de la primera
página de tu documento. Casi todos los servidores basados en UNIX o
LINUX consideran como primera página cualquier fichero llamado index.html.
Si no existe este archivo, o el que establezca el administrador del
sistema, es necesario que el usuario escriba el nombre de la primera
página del documento que desea visitar. Por ejemplo, si no utilizas el
nombre incial que por defecto admita tu servidor, la dirección se tiene
que escribir completa:
http://mi_servidor/mi_usuario/mi_pagina_inicial.htm
Si utilizas como nombre de la primera página el aceptado por el servidor, solamente habría que escribir hasta el directorio:
http://mi_servidor/mi_usuario/
Y si tienes la suerte de disponer de tu propio servidor, solamente se precisa el nombre del servidor:
http://mi_servidor/
Si estás diseñando tu documento y solamente quieres ver tu trabajo en
local, los navegadores funcionan igual que cualquier otro programa de
Windows, y con la opción "Archivo/Abrir" de tu navegador preferido
puedes ver cualquier fichero escrito en HTML. En ese caso, la ruta será
de este estilo:
file:///C:/mi_web_local/mi_pagina.htm
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